Denuncian a los médicos de urgencia del Madariaga por la mala atencion que pone en riesgo vidas humanas

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Blas Martinez internado luchando por su vida, debido a la pesima atención recibida en el Madariaga-  Imagen gentileza: MARCOS OTAÑO

 

Como un número

Blas Martínez no solo es una persona muy querida en el ámbito deportivo donde se desempeña como fotógrafo de rally, sino entre los periodistas de los distintos medios de Posadas que conocen su trabajo y su bonhomía de hombre sencillo  y humilde. Días  atrás Blas sufrió un grave accidente de tránsito por lo que fue derivado por la ambulancia  a la guardia del Madariaga, con heridas múltiples y una clavícula fracturada, según diagnosticaron en un primer momento. Luego de hacerle las primeras curaciones, le dieron el alta. Como los dolores eran muy fuertes, horas después Blas fue llevado por su familia a un sanatorio donde le hacen una placa radiográfica y le encuentran que, además de la clavícula fracturada, presentaba un par de costillas fracturadas y liquido en los pulmones.  Por lo que se lo vuelve a internar, ya que su vida corría peligro si no era contenido de inmediato.

 

 

Los periodistas, en nombre de tantas personas en iguales condiciones, preguntan

Ante esta situación, el periodista Laureano Rodriguez se preguntó en su cuenta de Facebook, ¿Qué está pasando en el Hospital Público con los médicos, que atendieron a “nuestro amigo Blas Martínez que sufrió un grave accidente fue dado de alta con fractura de clavícula?”  Laureano Rodríguez, jefe de redacción del diario Primera Edición en nombre de muchos que nos preguntamos lo mismo, relato el calvario que tuvo que enfrentar Blas, debido a la mala, pésima atención de un centro médico que es orgullo del gobierno renovador. Laureano se pregunta: “El médico de la guardia que lo recibió no se le ocurrió hacer placas? ¿No vio las fracturas y el líquido? Todos los que prometieron ocuparse de al menos un diagnóstico, ¿qué hicieron?” para luego, a través de los testimonios de los familiares de Blas Martínez relatar que, “lo tuvieron (a Blas) internado en un Shock Room un día y lo largaron. Ni siquiera le dieron una habitación para hacerle más estudios” sostiene.

 

Testimonios de la gente

Lo de Blas Martínez no es el primer caso, muchos denuncian la mala praxis y muertes que no se dieron a conocer, como es el caso de Javier, que “en paz descanse” dice Rosana Arriola, quien denuncia que “falleció a raíz de una perforación de una operación de vesícula!  Y que hoy todos son “practicantes con el prójimo. Médicos eran los de antes.” Y la periodista y productora radial Viviana Bonada, sostiene que “algunos profesionales que trabajan en Hospital si tienen la posibilidad de decirle a familiar de internado " sáquenlo de acá" lo hacen. Y hablo con conocimiento de causa. Hospitales del interior vacíos, con gente agolpándose en salas de espera esperando horas a que aparezca un profesional que los atienda. Lejos de asumir que hay grandes falencias, se enojan ante críticas y un poco más dicen a internados " qué se queja si estamos haciéndoles UN FAVOR al atenderlo". Con la salud no se juega carajo” denuncia. Laura Romero dice que “faltan médicos con vocación o preparación. Me pasó algo parecido hace unos años. Llegué a la guardia con mucho dolor de abdomen y la médica q me atendió me dejó internada en el shock room y la que estaba a cargo me quería dar el alta. Por suerte la que si me atendió no se lo permitió. Me hicieron estudios y demás. ¡Tenía peritonitis! Si era por la otra médica, me moría en mi casa” recordó.  Tere Cuellar recuerda el mal momento que vivió en el Madariaga“me tocó vivir de cerca la falta de respeto, de vocación pero principalmente la falta de atención de profesionales del supuesto mejor hospital de la región. Esperar más de 12 hs para ser internada, ya que no hay camas y cuando logras ingresar a internación, depender de la suerte para que te atiendan. En ayunas más de 24 hs porque ya te llevan a quirófano y cuando te llevan, te encontrás que no hay anestesistas, entonces te toca regresar a la habitación a esperar, otra vez. Y al preguntar qué pasa que atienden a tantas otras entradas después de haber ingresado ante, la respuesta fue sorprendente: Tu doctora no atiende en éste sector y por eso te toca esperar. Es decir que nos mienten diciéndonos que todo está bien, que es prioridad la salud, que tenemos atención de excelencia en nuestro hospital” reflexiona. “Es una pena lo que le pasó a Blas Martínez. Ahora quién se responsabiliza por ésta negligencia?” se pregunta.

 

Centro de Alta Complejidad. ¿Dónde?

Hoy los periodistas y amigos de Blas nos preguntamos: “¿Quién se responsabiliza por dejarlo ir sin siquiera detectar en una placa esta situación? Esto sucedió en un Hospital Escuela de referencia en la región.  ¿Y si le tocaba ser atendido en otro de menor complejidad?  A ver si nuestras autoridades se ponen a verificar qué ocurre en el Madariaga.” Dice Laureano y nosotros el resto de sus colegas como los de Blas nos decimos lo mismo. En Misiones tenemos un Ministerio de Derechos Humanos. ¿acaso la salud no es un derecho? Y porque se lo vulnera de manera tan descarado. Hoy en Blas Martínez están muchos misioneros que mueren esperando ser atendidos o en manos de practicantes de medicina que no tienen la cualificación que se exige para estos casos. O la pueden tener, en teoría, pero están cansados por tantas horas trabajando sin recibir la compensación monetaria. Y las consecuencias las pagan los Blases. Es hora de cambiar, aunque a muchos renovadores no les guste esta palabra. Pero solo cabe recordar que la vida de Carlos Rovira fue salvada porque allí hubo un médico preocupado por hacer bien su trabajo que le salvó la vida y hoy es vicegobernador de la provincia. Sin por ello perder su condición de médico, ejemplo que muchos colegas suyos deberían imitar, ya que si esto continua así, será él el encargado de cambiar las cosas cuando llegue al poder. ¿Podrá? Es la gran pregunta, ya que al parecer allí impera el “¡Que me importa!” o “¡No es mi problema!”  y mientras no se tome conciencia, se continuarán perdiendo muchas vidas humanas, como hoy sucede casi a diario.