Vecinos de Posadas piden un nuevo cementerio y evitar el traslado de tumbas a nichos

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El panfleto que dejan en los cajeros del Macro para que la gente pueda unirse al grupo de whatsapp y estar informado

 

Resistiendo y pidiendo

Molestos por lo que significó el traslado de los restos de familiares a otras tumbas, este grupo de vecinos han organizado  un grupo de whatsapp para resistir al traslado de los cuerpos y restos de sus familiares bajo la consigna: “No al desentierro de nuestros seres queridos en el cementerio La Piedad”. Y piden a través de un panfleto que dejan en los cajeros, que más personas se unan para “parar juntos esa resolución municipal” la “Ordenanza XIII – N° 2 antes Decreto – Ordenanza 118/82”. Los vecinos proponen un nuevo cementerio para que “descansen en paz nuestros familiares”.  Es que ante la morosidad e inclusive el abandono de las tumbas por parte de los contribuyentes, el ejecutivo municipal tomó la decisión de ampliar los lugares existentes construyendo nichos para colocar los restos de las tumbas más abandonadas o en la que sus familiares habían dejado de abonar el mantenimiento, por parte de la municipalidad, desde hace algún tiempo.  Hace dos años atrás (2015) el cementerio La Piedad de Posadas, colapso su capacidad, ya que fue construido para albergar 16.000 cuerpos y en ese año, la ocupación era de 34.000 cuerpos sepultados.  Es por eso que en el mes de Febrero, del 2016 ya ente el evidente estado de abandono de algunas tumbas a las que inclusive algunos perros entraban al lugar por el descuido de los cuidadores, y comenzaban a cavar para desenterrar los huesos, muchos de los cuales se encontraban a pocos metros de la superficie, comenzaron los trabajos de traslado de 1.600 cuerpos y restos mortuorios a un osario común o a nichos a estrenar.

 

A Nicho o a cremación

Dice el slogan pero una vecina de Posadas que tuvo que atravesar el difícil momento de tener que trasladar los restos de su padre, al preguntar que otra alternativa le quedaba para que esté en un mejor lugar, los municipales que tienen a cargo el mantenimiento le dijeron que, “es este nicho o a un osario común. Las cremaciones salen muy caras y muy pocos pueden pagarlas. Además está el tema de la cuestión religiosa (la Iglesia Católica y algunas cristianas prohíben a sus fieles a incinerar los restos ya que eso está prohibido por Dios en la Biblia) por lo que los que pueden pagan el nicho nomás” dice que le dijeron.  Claro que ante la requeritoria periodística, el director del Cementerio La Piedad, Alberto Penayo, dice que la alternativa que manejan es colocar los restos en un nicho, que se ha construido sobre la pared que da a la Avenida Santa Catalina, o la cremación. No dice nada de un osario común, y explica que el traslado de los restos es para reordenar y mejorar la funcionalidad del lugar, tal como lo establece la ordenanza vigente. “Todos los que están en sepultura de tierra pasan a nicho, si están al día con las tasas. Los que no están con la tasa al día, finalmente pasan a fosa común. El proceso lleva unos seis meses, tras todos los trámites con los familiares”, explicó. El funcionario estima que el reordenamiento llevaría unos diez años para aumentar la capacidad del cementerio municipal posadeño. Sin embargo existen muchos vecinos que están en desacuerdo con esto y piden que se construya un nuevo cementerio.

 

Abandonados a su buena muerte

Alberto Penayo dice que después del relevamiento que realizo la nueva gestión municipal se encontraron que de las 34 mil sepulturas contabilizadas el 60 por ciento abandonaron a sus seres queridos (por lo visto no tan queridos) en el cementerio. “Encontramos deudas de 18, 25 años, familias que trajeron cuerpos y lo abandonaron. Todo esto entra en juego a la hora de decidir qué hacer con los restos”, y en tal sentido los “emprendedores” que circulan por el lugar, en su mayoría los mismos empleados municipales que por unos pesos (extras del sueldo como empleados municipales) ofrecen sus servicios, por desenterrar el cuerpo sacarlo del cajón “completo” trasladarlo, en una carretilla, hasta el nicho y de ahí, colocarle una placa y demás “arreglos” por una módica suma de dinero.